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Son aquellas que el propio paciente puede colocarse y retirar. Esta clase de prótesis dental se diseña y construye a la medida de las características y necesidades físicas de cada persona, ya que debe adaptarse perfectamente a los tejidos y la forma de los maxilares en los que se apoya para evitar que pueda moverse durante la función. La utilización de las prótesis removibles requiere un periodo de adaptación por parte del paciente.

Estos aparatos protéticos puede sustituir a todos los dientes de una arcada ( prótesis completa ) o de sólo parte de ellos ( prótesis parcial ).

Respecto a la masticación, estas estructuras móviles nunca podrán sustituir a los dientes originales. Su capacidad de corte y trituración es menor y la fuerza que podemos ejercer sobre este tipo de prótesis también es menor que la que podíamos ejercer sobre nuestros dientes.

Además, el hecho de no ser fijos implica que al masticar notaremos un movimiento de balanceo, sobre todo con cierto tipo de alimentos que se fragmenten en partículas pequeñas y duras (como galletas o frutos secos), que se pueden introducir por debajo de la dentadura.

Los movimientos pueden ser muy marcados en las prótesis completas , sobre todo las inferiores, y más aún cuando los rebordes están muy reabsorbidos.

En general, el uso de las prótesis completas requiere un cambio de patrón de masticación: con ellas deberá masticar simultáneamente por los dos lados a la vez, en vez de alternar un lado y el otro, porque en tal caso las prótesis completas tienden a levantarse del lado contrario y desprenderse. Además, no podrá morder bocadillos o con la parte anterior, ya que las prótesis completas tenderán a elevarse en su parte posterior y desprenderse.

Las prótesis completas inferiores se mueven siempre, tanto al masticar como al hablar, salvo raras y felices excepciones, y más aún cuando los rebordes están muy reabsorbidos.

Al cabo de algún tiempo, que varía de una persona a otra (muchas veces, a partir del primer año), las prótesis removibles se desajustan, por lo que deben ser corregidas mediante el añadido de material ( rebase ). Esta desadaptación reduce la funcionalidad de las prótesis, si bien por ser de lenta evolución puede pasar inadvertida hasta que llega a ser muy manifiesta. Esta es una de las razones que aconsejan una revisión anual.

Durante el periodo de adaptación que dura unas  tres semanas puede notar sensación de un cuerpo extraño, aumento de salivación, se puede morder la lengua y las mejillas, puede tener dificultades para hablar y puede sentir molestias al masticar , e incluso dolor al morder sobre ellas o al ponerlas y quitarlas, bien por falta de «encallecimiento» de la encía, bien por la aparición de heridas o rozaduras ( úlceras por decúbito ) que requieren pequeñas correcciones.

También ha de saber que puede notar temporalmente una cierta disminución del sentido del gusto e incluso naúseas. 
A largo plazo, los retenedores que sujetan las prótesis a los dientes remanentes pueden dar lugar a caries y desgastes. 
Debajo de los aparatos de prótesis removible se pueden introducir restos alimenticios, que deben ser retirados mediante un enjuague bucal después de cada comida.