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No pueden ser retiradas por el paciente. Éstas pueden elaborarse utilizando tus dientes como apoyo; tras una preparación (tallado) cementaremos las nuevas restauraciones. También pueden realizarse sobre implantes, a los que atornillaremos los dientes artificiales permitiendo su retirada y recolección cuando sea necesario por motivos de higiene, reparaciones, etc.

En general Los dientes artificiales que sustituyen a los naturales deben respetar unos espacios inferiores entre el propio diente artificial y la encía (de ahí su nombre de póntico), aunque son absolutamente imprescindibles para garantizar una correcta higiene futura, estos espacios  pueden llegar a ser antiestéticos. Además, en ocasiones, los pacientes se quejan de que por ellos se introduce la saliva e incluso fragmentos de alimentos que, a veces, son difíciles de eliminar.

El tallado o desgaste de los dientes es irreversible, por lo que en caso de tener que retirar la prótesis fija, es necesario colocar otra en su lugar, o al menos fundas coronarias (o extracción).
En este tipo de prótesis,  aunque se intenta conservar al máximo la estructura de los dientes que permanecen en la boca, es necesario tallar (desgastar o rebajar) los dientes pilares, es decir, los dientes naturales que sirven para la sujeción de la prótesis. Este tallado, en ocasiones, debido a una posición o inclinación desfavorable de los dientes, alcanza la pulpa o su inmediata vecindad, lo que obliga a realizar la endodoncia o conductoterapia (vulgarmente conocido como «desvitalización» o «matar el nervio») de los dientes afectados.

En estos casos la conductoterapia ( endodoncia ), que debe ser entendida como una tratamiento añadido al inicialmente previsto.

Durante el periodo de fabricación de las prótesis fijas dentosoportadas (en el que los dientes tallados estarán protegidos con prótesis provisionales), es frecuente que se experimente una sensibilidad exagerada (hiperestesia) con determinados estímulos, como los cambios de temperatura, dulces, ácidos, fríos, etc., debido a inevitables imperfecciones en el ajuste de dichos provisionales. Una vez cementada la prótesis definitiva, el único estímulo que puede resultar molesto es el frío, y suele remitir en poco tiempo. A veces, sin 
 embargo, la molestia se torna más intensa o se genera también con el calor; en este caso, impredecible e inevitable también será necesaria la conductoterapia.

Debe de saber que los aparatos de prótesis fija requieren un periodo de adaptación de una a tres semanas (rara vez más), durante el que podrá aumentar su salivación y se puede morder la lengua y los carrillos.

En algunos casos se puede producir una ligera inflamación de la encía alrededor de los dientes tallados, debido a que la imperceptible rendija entre el diente y la corona puede acumular microbios, sobre todo si está profunda bajo la encía y no se es muy meticuloso con la higiene. Si se da la situación, deberá acudir a la consulta para corregirlo, generalmente mediante profilaxis («limpieza»).

Recomendamos unos buenos hábitos de higiene ya que en ocasiones debajo de los pónticos se pueden introducir restos alimenticios, que podrían causar mal olor de aliento ( halitosis ).

Debido a las potentes fuerzas masticatorias, tanto en las prótesis fijas implantosoportadas cementadas, como en las dentosoportadas el cemento puede experimentar pequeñas fracturas con el paso del tiempo y producir despegamiento de la prótesis. En esos casos bastara con que el paciente acuda a la consulta para realizar un recementado de la prótesis.

Recordamos a todos nuestros pacientes que las protesis requieren un mantenimiento periódico en clínica (habitualmente anual), para realizar controles y profilaxis («limpieza»).